Mathías Ortmann, cofundador de Megaupload, conoce ya el veredicto del tribunal neozelandés: libertad condicional. Pero no podría cerrarse allí su desventura legal, dado que Estados Unidos le reclama tanto a él como a tres ejecutivos del portal por un fraude de piratería informática.
Antes que él, otros dos ejecutivos han corrido la misma suerte desde la detención, el 20 de enero, de la máxima autoridad en Megaupload, Kim Schmitz, conocido también como Dotcom. Los otros dos miembros del equipo, Finn Batato y Bram van del Kolk, técnico y programador respectivamente, compartirán ahora dirección con Ortmann.
Para poder disfrutar de este privilegio, Mathias Ortmann ha tenido que aceptar 17 condiciones, incluyendo la prohibición de utilizar Internet.
Ahora, Estados Unidos quiere que se le pase la pelota para juzgar a los 7 ejecutivos de Megaupoad por piratería informática, crimen organizado y blanqueo de dinero, con motivo de los 500 millones de dólares que atribuyen a pérdidas causadas para la industria del cine y la música y obteniendo de ello, 175 millones de dólares.
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